Magostos

Magostos

Comienza la fiesta del Magosto y el baile de la castaña, aunque la industria ya nos ataque a turrones y a polvorones. Esta fiesta de cosecha, fuego, castaña y vino se celebra en los primeros 15 días de noviembre. Es una fiesta especial en Ourense y sur de Lugo ya que es donde más soutos y castañares hay. Desde hace siglos Galicia presume de estos árboles que fueron introducidos por los romanos y que el pueblo gallego supo acoger, criar y mimar. Su fruto, la castaña, era conocida como “el pan de los pobres” y ahora es disfrutada como una delicatessen por los más exquisitos paladares.
El magosto también tenía un transfondo más espiritual para la gente de aquel entonces. Cuentan que las castañas simbolizan el alma de los difuntos y con cada fruto que se usaba en la celebración un alma era liberada del Purgatorio y se unía a la fiesta.

A esta celebración que en todo colegio se festeja con bolos preñados, castañas asadas e incluso bica, tenemos que prestar atención a lo que le van a dar a nuestros hijos celiacos involucrándonos con el cole y el ANPA, sabiendo quién se va encargar de ese manjar y si hay un control de ingredientes sin gluten y de la contaminación cruzada tanto en la elaboración como en el reparto de la comida. La educación y concienciación de las personas que cuidan y están alrededor del niño en estas circunstancias es esencial, toda información clara y concisa a veces es poca, por eso estar presente y enseñar insitu es la mejor opción. Recordar que las castañas que vienen asadas de hornos, que pasa en la mayoría de los colegios, no son aptas, así que toca hacer hoguera y asar, siempre que sea posible. En ese caso, tengo suerte, en el cole de mi niño siempre hacen una hoguera pequeña y asan las castañas para los celiacos, dándole así también a la fiesta, la vidilla que tiene el fuego y el olor a castañas asada, propio del magosto.

Cuando van al instituto, la fiesta es menor y las hormonas mayor. La vergüenza a decir que “soy celiaca” deja a mi hija sin bolo preñado, así que como no procede ver a mamá con un movimiento celiaco exagerado, porque la vergüenza aumenta y es peor que quedarse sin bollo y sin castañas, llevamos un bollo preñado de casa. Que como decía antes, estos adolescentes están en otra dimensión, mamá acabó corriendo 10 minutos detrás de una hija sorda, por qué no oyen a estas edades? Desperté a medio vecindario a gritos, corriendo cual galgo agitando un bollo que llevaba en alto para que se viera. Ni contar tiene que en dos ocasiones me quedó el zapato atrás, menos mal que está vez no llevaba tacones! Preparadas para la celebración de vuestros peques. Contarnos vuestras anécdotas y dificultades, así nos reímos y lloramos juntas ;)

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